<%@ LANGUAGE="VBSCRIPT" %> Reportaje Fiestas

CAÑIZAR DEL OLIVAR

29 de Enero – San Valero: Celebración enlazada a la de San Antón, por su proximidad en el calendario ambas fiestas se celebran juntas. La fiesta la preparan los quintos con la apuesta de "a ver quien coge la zueca mas gorda" con el fin de quemar la hoguera, durante la procesión se hace entrega de panes benditos. Tradicionalmente los hombres cantaban albadas a la vez que cargaban un arma y tiraban a la puerta de quien acababan de cantar. Para las mismas fechas se recitaban las albadas a las puertas de la iglesia. Hoy en día esta fiesta se sigue celebrando. 29 de Enero – San Valero: Celebración enlazada a la de San Antón, por su proximidad en el calendario ambas fiestas se celebran juntas. La fiesta la preparan los quintos con la apuesta de "a ver quien coge la zueca mas gorda" con el fin de quemar la hoguera, durante la procesión se hace entrega de panes benditos. Tradicionalmente los hombres cantaban albadas a la vez que cargaban un arma y tiraban a la puerta de quien acababan de cantar. Para las mismas fechas se recitaban las albadas a las puertas de la iglesia. Hoy en día esta fiesta se sigue celebrando.

En enero se celebraba S. Antón, el día 27 los santos mártires, el día 28 se descansaba y el día 29 S. Valero que duraba otro día llamado la abuela y a veces el abuelo, según si los mozos tenían más aguante para aguantar dos o tres días más, a veces empalmaban hasta S. Blas. Se hacía hoguera, duraba los tres días de fiesta; en la hoguera era donde se asaban cañamones, longanizas. Hoy todavía se hace. La fiesta estaba organizada antes de la guerra por matrimonios como encargados, después fue la comisión de fiestas. Antiguamente eran los matrimonios que había en el año, si había 4 eran los 4 si había 6 se quedaban dos para el año siguiente y si no había más que dos se cogían del año anterior, y eran los que organizaban las fiestas, los que hacían pastas, magdalenas, mantecados, … las pastas de invierno, eran tortas de alma que estaban rellenas de calabaza confitada, luego lo repartían en canastas por el pueblo. Los que bailaban el Reinao eran el conde y la condesa, el marques y la marquesa, y los salientes…, los que entraban, entraban con ropas nuevas, ropas elegantes y los que salían, salían con ropas viejas. Se cambiaban, los que entraban les daban los sombreros viejos a los que salían y los que entraban se ponían los sombreros nuevos; eran unos sombreros con puntillas y… en fin que los arreglaban muy bien. Llevaban capas, los hombres con capa y las mujeres con mantón; y bailaban eso, bailaban el reinao, bailaban la jota que había bailes de jota seguidos.

El reinao lo bailaban los cuatro matrimonios que hacían la fiesta. En este baile se intercambiaban los sombreros, pero en el último día. El reinao lo bailaban el día de S. Valero, los Mártires y S. Antón y para S. Bartolomé, el 24 de agosto también lo bailaban; o sea, qué en las fiestas de invierno lo bailaban el día de la fiesta.

El día de los patrones en aquellos tiempos era el día que más gente iba a la misa porque daban pan bendito.

Así, eso, en la misa daban el pan bendito.

Algunos que no iban nunca ese día iban.

El pan bendito lo repartían el alguacil y los de la fiesta, ponían unos canastillos adornados.

También había una diferencia, a los cantores del coro les daban un trozo mayor.

Y a los demás la cortaban en migas, lo hacían en migas.

Y a los chavales en miguillas.

Transcripción literal de la informante Isidora Artín Escorihuela.

Enviado por Gemma Briz (la de las piscinas..)>